
Sin dudar dejo caer las palabras en los sordos oídos
del que ausente de sí escucha,
quiso penetrar en ese corazón
que ya vagamente sabía de su existir,
contuvo la lágrima que finalmente caería,
y comprendió, desdichada, que aquel ser que amaba,
ahora era solo... un alma que al cielo subía.
del que ausente de sí escucha,
quiso penetrar en ese corazón
que ya vagamente sabía de su existir,
contuvo la lágrima que finalmente caería,
y comprendió, desdichada, que aquel ser que amaba,
ahora era solo... un alma que al cielo subía.





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